Juntos hacia la excelencia. Software y trabajo en equipo

Construir equipos de alto rendimiento nunca ha sido tan importante como lo es hoy en día, entre otros motivos debido a los entornos VUCA a los que tenemos que hacer frente desde las organizaciones. La manera de enfrentar estas necesidades es trabajar con una metodología ágil y con equipos de trabajo autónomos con competencias y experiencias diversas. No existe una receta única, en cada caso habrá que adaptar el tipo de organización a las circunstancias y los objetivos.

El trabajo en equipo es esencial en el desarrollo de software. A la hora de construir un equipo hay que tener en cuenta una máxima: el equipo no debe ser la suma de individualidades, nuestro objetivo es que el equipo multiplique sus resultados gracias a las sinergias generadas entre varias personas con habilidades complementarias que trabajan en sintonía.

Esto supone un reto para cualquier organización, pero se complica todavía más si cabe en organizaciones en crecimiento en las que hay que reconfigurar e incorporar nuevas personas mientras nos aseguramos de mantener el rendimiento de los equipos. En general, la tendencia es buscar la respuesta a estos retos en la aplicación de metodologías ágiles. Sin embargo, nada se dice de cómo han de ser las personas que necesitamos para asegurar el éxito.

Crear equipos que logren una sintonía óptima para el trabajo puede ser complicado. Disponer de la gente adecuada es sin duda el primer pilar, y no solamente desde el punto de vista de su capacitación profesional y experiencias previas, sino en sus motivaciones y sus personalidades. Las soft skills toman cada vez más importancia en la configuración de equipos para asegurar el éxito del trabajo, este factor puede llevar los resultados a otro nivel.

En general, la tendencia es buscar la respuesta a estos retos en la aplicación de metodologías ágiles. Sin embargo, nada se dice de cómo han de ser las personas que necesitamos para asegurar el éxito.

Diversidad, autonomía y claridad en los objetivos

Contar con equipos multidisciplinares es fundamental. Estos equipos deberán estar bien cohesionados, lo que redundará en la búsqueda de logros colectivos. Para ellos deberemos tener en cuenta todas estas variables antes descritas a la hora de configurar los equipos para conseguir resultados que vayan más allá de la suma de individualidades, consiguiendo multiplicar sus capacidades. Todo esto no significa que deban ser personas de similares características, muy al contrario, es precisamente gracia a la diversidad cuando pueden surgir resultados asombrosos.

Otro factor diferencial serán los objetivos establecidos para los equipos. Estos deben ser realistas para evitar frustraciones y generar certidumbre. Los equipos podrán así centrarse en la consecución de esos objetivos de manera excelente. Por lo demás, se debe evitar restar capacidad de decisión sobre el trabajo a los equipos, que deberán tener la suficiente libertad para trabajar desde el enfoque que más se ajuste a los perfiles que lo conforman. El resultado será una organización heterogénea en la que cada equipo tendrá su propia manera de enfocar el trabajo para conseguir los resultados. Esta manera de enfocar los desafíos variará según cambie la configuración de los equipos, ya que está afectará a los modos en los que estos trabajen.

Configurar organizaciones líquidas

Los diferentes estadios que vamos a atravesar según construimos nuestra solución, hace que necesitemos de diferentes configuraciones de equipo, según las características de esas distintas fases y del tamaño del reto o proyecto que tenemos entre manos.

En las etapas iniciales es posible que necesitemos que los miembros de los equipos trabajen de manera autónoma y en solitario, si estamos por ejemplo investigando elemento desconocidos. En esta fase será fundamental que los miembros de los equipos sean capaces de compartir el conocimiento con el resto.

En otras ocasiones podemos necesitar garantizar que todos los miembros de un equipo siguen las mismas pautas y el mismo proceso, asegurando que el resultado tendrá cierta homogeneidad.

Por último, nos encontraremos con momentos en los que el trabajo de cada miembro del equipo y de distintos equipos deba ser coordinado para que el resultado de esa suma tenga un sentido común y responda de manera homogénea y consistente al reto propuesto.

Las personas que conforman la organización deben tener la polivalencia suficiente para integrarse en diferentes equipos y entender su papel en cada caso, dependiendo del momento en el que se encuentre el proyecto.

En todas estas fases será fundamental tener claros el tipo de perfiles con los que cuentan los equipos, de manera que estos puedan reconfigurarse para que cada uno de los integrantes pueda aportar en cada caso su máximo para hacer frente a la situación, así podremos asegurar un desempeño excelente. Para ello se requiere que los responsables de la gestión de esos equipos tengan muy claras tanto las capacidades como las aptitudes de las personas que conforman la organización, solo así podremos asegurar que cada uno aporta en cada caso sus mejores cualidades en pro de un resultado que consiga sorprender independientemente del reto propuesto.

Las personas que conforman la organización deben tener la polivalencia suficiente para integrarse en diferentes equipos y entender su papel en cada caso, dependiendo del momento en el que se encuentre el proyecto. De ahí que no se requiera únicamente personas con un excelente nivel técnico, si no que esas personas deberán estar alineados con la personalidad y forma de trabajar en la organización de manera que puedan adaptarse y hacer brillar a los equipos. Juntos multiplicamos.

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